Actualizado: 16 de septiembre de 2026
Las mesitas de noche son el ejemplo perfecto de un mueble que debe ser tan atractivo como útil. De poco sirve una pieza preciosa si no puedes alcanzar la lámpara; tampoco conviene estropear un dormitorio bien pensado con un mueble meramente práctico.
Después de elegir la cama, la ropa de cama de lino y el almacenaje, llega una pregunta habitual: ¿qué colocar junto a la cama? La mesita debe encajar con el estilo del dormitorio y ofrecer superficie y espacio suficiente.
Altura de la mesita de noche
La altura ideal queda aproximadamente al nivel de la parte superior del colchón. Unos centímetros de diferencia no importan, pero una superficie cercana al colchón resulta fácil de alcanzar y crea una línea visual equilibrada.
Si no encuentras una mesita exactamente a la misma altura, suele funcionar mejor una ligeramente más alta que una demasiado baja.

Iluminación junto a la cama
Si hay espacio para una lámpara, deja el interruptor al alcance. Si lees sentado en la cama, la base de la pantalla debería quedar aproximadamente a la altura de la barbilla. Como orientación, la lámpara puede medir alrededor de un tercio del ancho de la mesita.
Elige una lámpara proporcionada y deja sitio para otros objetos. En dormitorios pequeños, un aplique libera la superficie y crea un aspecto más limpio.
Almacenaje
Los cajones permiten guardar gafas, medicamentos y otros objetos. Piensa si necesitas un armario, baldas abiertas o solo una superficie. Un cajón pequeño sobre una balda abierta ofrece un equilibrio especialmente práctico.

Estilo
Una pareja de mesitas iguales aporta cohesión; dos modelos distintos crean un ambiente más informal y ecléctico. Si mezclas estilos, repite algún elemento —color, material o tamaño— para que el conjunto parezca intencionado.
Valora también la superficie: la madera sin tratar puede mancharse con un vaso de agua. Puedes elegir un color llamativo, mantener una paleta suave o crear contraste, por ejemplo con una cama blanca y una mesa negra.

Tamaño y proporción
Mantén los muebles en proporción. Una cama grande pide mesitas con presencia; una cama pequeña, piezas más ligeras. En una habitación pequeña puede ser mejor prescindir de ellas que encajar muebles diminutos que aumenten la sensación de estrechez.
También puedes usar una cesta vintage, unas baldas, un baúl o incluso un tronco. Sé creativo, pero recuerda que el mueble debe soportar el uso diario y mejorar la belleza del dormitorio. A veces, menos es más.
